Preguntas que abren puertas
Usamos preguntas concretas y evocadoras: ¿a qué olía la tienda al entrar?, ¿qué frase repetía la dueña?, ¿cómo cambiaron los precios y los horarios?, ¿quién te recibió la primera vez? Así emergen escenas, diálogos y gestos. Evitamos interrogar como cuestionario rígido y preferimos seguir hilos emocionales, permitiendo que la narración avance con autenticidad, sorpresas y detalles que iluminan la vida del barrio.